Decorar nos hace felices

Decorar nos hace felices

Decorar nos permite explotar nuestra creatividad, experimentar y ser nosotros mismos. Despierta el ingenio y saca al pequeño artista que todos llevamos dentro. La satisfacción de llegar a nuestro hogar, sentirlo nuestro y que luzca tal y como habíamos imaginado siempre nos provoca una sonrisa de oreja a oreja y eleva nuestros niveles de endorfinas. Y eso amigos, es la felicidad.


Además, es una sensación que nunca acaba. Siempre puedes volver a empezar, cambiar la decoración de cada habitación o sumar elementos a la que ya tienes. Ese pensamiento de que todo es posible, las miles de combinaciones que se nos pasan por la cabeza y los intentos de que todo lo que queremos meter quepa en el limitado espacio con el que contamos disparan nuestra adrenalina y nos hacen vivir en un estado de ilusión constante.

Cuando nos disponemos a decorar una habitación, lo hacemos con cierto grado de ilusión. Bien porque significa el comienzo de una nueva vida o bien porque significa un cambio de aires. En cualquier caso, siempre lo relacionamos con la esperanza del porvenir, es decir, nos produce pensamientos positivos que todavía se potencian más cuando ha terminado el proceso.

“Cuando llegamos a un sitio bien decorado, éste nos transmite bienestar, comodidad, estar a gusto. Y cuando empezamos a decorar, sentimos ese bienestar incluso antes de llevar a cabo nuestra idea, así nuestras neuronas espejo comienzan a sentir emociones positivas antes de empezar a colocar cosas”, nos explica la psicóloga Noelia Sancho.

No se trata de que el placer o la emoción provengan de la belleza del entorno, sino del sentimiento que nos produce. Lo importante es sentirse a gusto. “Es lo que los daneses bautizan como actitud ‘hygge’.

Por eso ahora nos esmeramos en detalles, velitas, una entrada alegre…”, aclara. Para que esto resulte más fácil, las psicólogas Raquel Sanz y Noelia Sancho han recopilado una serie de razones por las que la decoración despierta estas emociones y nos hace felices.

  • Potencia nuestra creatividad: Despierta nuestra imaginación, nos hace fantasear, soñar y crear. Abre un mundo de posibilidades en el que nosotros tenemos el poder. Un lienzo en blanco en el que se admite todo.
  • Juego de niños: La decoración nos saca nuestro lado más infantil, como cuando jugábamos a las casitas de pequeños. Puedes probar mil combinaciones: jarrón con o sin flores, sillas con o sin cojín, etc. Expertos aseguran que una de las razones por las que jugar es tan importante es porque el simple hecho de dedicar un rato a pasarlo bien, aumenta nuestros niveles de endorfinas en el cuerpo. Además, si lo hacéis entre varias personas la diversión está más que asegurada.
  • La búsqueda de la inspiración: Buscamos en internet, en la televisión, las revistas… en cualquier momento nos podemos encontrar con la imagen del salón de nuestros sueños o la tendencia que más se adapta a nosotros.
  • Decorar es sinónimo de cambio: Dicen que los cambios internos comienzan por el exterior, por ejemplo, con un nuevo corte de pelo. Este puede ser el primer paso de un nuevo enfoque en nuestra vida, ese pequeño empujón para atrevernos con algo mucho más grande. Abre tu mente, comienza por pequeños detalles: estampados, textiles… y notarás un cambio interno mucho mayor.

  • En la decoración arriesgamos más: Muchas veces sentimos miedo a la hora de tomar decisiones en determinados aspectos de nuestra vida y este puede frenarnos. Sin embargo, en cuanto a la decoración, nos sentimos, por lo general, mucho más libres. Nos lanzamos con papeles pintados, mezclamos texturas, colores… la timidez y el miedo quedan a un lado.
  • Personalidad: La decoración de la casa es como la ropa. Cada uno se viste de forma acorde a sus gustos y su personalidad, así que cuando “vestimos” a nuestra casa, lo hacemos de la misma manera. Es un proceso personal, de creación propia. Todo nace a partir de nuestra imaginación y vamos dando forma a un espacio donde sentirnos cómodos y únicos. Una vez que observamos el resultado la gratificación nos invade al ver un lugar que nos refleja tal y como somos.
  • Luego llegan las opiniones: como cuando nos hacemos un cambio de look en la peluquería o nos compramos una prenda de ropa nueva, queremos saber qué opina nuestro entorno más cercano, pero, sobre todo, si nosotros estamos contentos con el resultado. Durante los primeros días habrá que acostumbrarse para tener el veredicto final.
  • Lo primordial es nuestro bienestar: Sea porque queremos empezar de cero, dar un cambio radical a nuestra vida o porque nos hemos aburrido, si decoramos es porque queremos sentirnos bien. Que sea más o menos bonita nos importa, pero porque nos provoca mayor o menor felicidad, que es el fin último de la decoración.

Y ya sabes, si quieres ser feliz, decora tu casa… y si quieres ganar 800€ para seguir decorando tu hogar, sólo tienes que enseñarnos el rincón de tu casa que más te gusta, y participar en nuestro concurso. Solo tienes que hacer una foto de tu rincón favorito, subirlo a tu perfil de Facebook, y etiquetarnos en tus comentarios de porqué ese es tu rincón favorito de casa.

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