Las siete manías de los amantes de la decoración

Las siete manías de los amantes de la decoración

Bienvenido al test definitivo, a la prueba irrefutable que determinará si tu pasión por el mundo de la decoración tiende más a TIC o a devoción. La mecánica es sencilla, si te identificas con tres o más de estos puntos quizá deberías hacértelo mirar; o quizá no, que tampoco hace daño a nadie.  Si lo que vas a leer te resulta familiar quizá es porque eres uno/a de los afectados/as por este virus o peor, ¡vives con uno de ellos!


Vivir infectado es sencillo e incluso saludable, al menos estéticamente hablando, pero si te toca convivir con alguien así… ¡qué Dios te pille confesado! Hoy en nuestro blog de VIVAREA, encontrarás algunas manías que los amantes de la decoración, como nosotros, solemos compartir y que el común de los mortales no llega a entender.

¿Preparado/a? Tres, dos, uno, ¡empezamos!

El salón, la cocina, el pasillo… todo patas arriba con el más mínimo brote

Esto es muy sencillo, la frecuencia de los cambios es directamente proporcional al nivel del desequilibrio, es decir, a más cambios más… tururú estamos. Si eres un verdadero amante de la decoración sabrás que no hay nada como darle un aire totalmente nuevo a la casa para desestresarse.

Lo mejor es que esta manía no nos cuesta dinero, o no tiene por qué hacerlo. Además, se activa el ingenio en busca de nuevas combinaciones para los muebles.

No eres realmente consciente de lo grande que es tu salón hasta que no lo ha recorrido tu sofá por completo. ¿Y qué decís de la satisfacción postreordenación? Es como si entráramos a vivir de nuevo en esa casa, todo se ve diferente. Si solo te falta poner la cama en la terraza… cumples este punto.

¿Por qué han movido mis cosas?

Menos mal, ya en casa. Qué día más largo… pero ya estoy en casa para poder relaj… UN MOMENTO. ¿Quién ha estado tocando mis cosas? Si eres de los que pueden oler cuando algo no está en su sitio, querido, tienes el virus. Algo dentro de ti lo nota, por imperceptible que sea, ha habido un cambio que tú no has autorizado. Quizá el sofá está tres centímetros más a la derecha, o la lámpara de pie está en la tercera baldosa de la izquierda en lugar de en la cuarta, da igual, sea lo que sea lo vas a encontrar. Si en ese momento la opción de vivir solo te parece de lo más apetecible… mala señal.

San Cojín de mis entretelas

Hoy por hoy, todavía no hay razón de peso que haga que salgas de casa sin que todos y cada uno de los cojines del sofá estén colocados perfectamente en su sitio. Ni Ryan Reynolds arrodillado y con anillo en mano… bueno, ahí igual dudamos, pero no hay ningún motivo claro que nos permita dejar un cojín mal colocado. Seguro que si nos permitiéramos ese desorden afectaría al resto de aspectos de nuestro día, se nos descolocarían los chakras.

¿Cables a la vista? No gracias

Bendito Wireless, cuánto bien estás haciendo. Si haces todo lo posible por evitar que los cables queden a la vista, tienes más cachivaches que el Inspector Gadget y ya eres un experto en esconderlos detrás de los muebles, amigo, tienes una pequeña manía. Te entendemos perfectamente, nosotros tampoco asimilamos que en un momento en el que a la TV solo le hace falta hacerte palomitas todavía tenga que estar enchufada.

Han pasado 84 años…

Tranquilo, no estás solo. Tardar de media entre un día y un mes para encontrar el sitio perfecto a esa nueva adquisición es más normal de lo que piensas, al menos entre los amantes de este mundo. Otros seguramente te tomen por loco, pero lo que eres es un perfeccionista de cuidado. El amor a primera vista existe y si no que te lo digan a ti que en cuanto viste esa butaca rosa no tardase ni diez segundos en pedirle matrimonio.

Pero claro, ¿y ahora dónde la metes? No vale cualquier lugar, por muy bonita que sea la pieza. Hay un espacio que le viene como anillo al dedo y tu tarea es encontrarlo como buen experto en decoración. Ahora, si piensas en ella al día más veces de las que suena Despacito en la radio, tienes una manía muy fuerte.

Colores y cantidades que derivan en TICs

Prepárate que aquí hay para rato. Miles de obsesiones posibles. Hay quienes viven por y para la monocromía, otros que prefieren colores análogos y otros que incluso prefieren tirar por los complementarios y es que, para gustos, los colores.

Si nos vamos a la cantidad y su colocación, volvemos al conflicto. Que si lo ordenamos por tamaño, que si no puedo con los números impares, que si uno tiene que ser más grande que el otro, que si yo los quiero iguales… El debate está servido.

El reconocimiento se ha realizado con éxito

Si cuando entras a una casa ajena, no hay rincón que se escape de tu atenta mirada, igual, solo igual, rozas un poco la obsesión, pero solo igual. Entendemos que es algo que simplemente no se puede evitar. No hay quien se resista a mirar cada balda de la estantería, el orden de colocación de las cosas, los estampados de los cojines o el color de los jarrones. Es como cuando quedas con tu amiga para salir y cuando llegas con ella le das un repaso de arriba abajo para comprobar si tu outfit es apropiado, simplemente inevitable. Si cuando visitas a alguien rezas para que se haya dejado las puertas abiertas para cotillear, cumples esta manía.

Y es que todos tenemos nuestras rarezas y manías, y la nuestra es la decoración y la pasión por el interiorismo. Sabemos que no tenemos remedio, pero, que se le va a hacer… ¡¡en el fondo nos encanta!! Y además, nos viene estupendamente para aconsejar, inspirar y asesorar a todos nuestros clientes que pasan por cualquier tienda Vivarea, para ayudarles a vivir su hogar, como nunca antes lo habían hecho.

¿Te animas?

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