Jacquard: ¿Qué es y dónde usarlo?

Jacquard: ¿Qué es y dónde usarlo?

Telas con tapices, brocados, damascos, falsos lisos con marcadas texturas… son muchas las telas que engloba el término jacquard en el mundo textil. Todas ellas comparten superficies complejas y elaboradas que aportan riqueza a cualquier ambiente decorativo. Se trata de tejidos resistentes y duraderos, por lo que son de los favoritos a la hora de utilizarlos en tapicerías. 


¿Qué es el jacquard?

Antes de aplicarlo a la decoración de nuestro hogar, debemos preguntarnos en qué consiste el jacquard. Este nombre se debe a la persona que inventó y patentó el telar mecánico: el ingeniero Joseph Marie Jacquard. Este tipo de telar permitía introducir en el mundo textil diferentes texturas y elementos complejos en cada tela, facilitando la creación de dibujos decorativos.

En la actualidad, utilizamos este término para denominar lo que llamamos tapicería “de aspecto tejido, grueso y resistente, adecuado para revestir muebles”.

El jacquard antiguamente, eran todos aquellos tejidos que se realizaban con una estructura de ligado por medio de una urdimbre y una trama. A través de un telar, se movía y cambiaba de peine según las instrucciones de unas tarjetas perforadas —responsables de los diseños—, al igual que luego se hizo con los primeros ordenadores.

Esto supuso el comienzo de toda una revolución industrial en el mundo textil. No sólo por cómo fueron cambiando las fábricas, sino como precursor de los automatismos de nuestros días. De hecho, hoy en día se pueden encontrar miles de diseños realizados con este mismo sistema: “desde telas lisas o con textura a dibujos geométricos, de rayas, flores… diseños pop, damascos, diseños abstractos…”.

¿Dónde podemos utilizarlo?

A pesar de que hoy en día los jacquard pueden reproducir cualquier tipo de tejidos, los que consideramos como tejido de jacquard son aquellos que sirven para hacer tapicerías de asientos de alta resistencia, de aspecto recio y fuerte, con textura y tramas marcadas.  Este tejido, es el resultado de las múltiples posibilidades de entramado que permite la introducción de diferentes hilados y en diferentes direcciones. De ahí su calidad y resitencia.

Una curiosidad que no todo el mundo sabe, es que los tejidos de aspecto ‘Chanel’, en realidad son jacquard. Las tapicerías gruesas de bancos en casas de campo suelen serlo también, al igual que los tejidos con aspecto de tapices. Son telas resistentes, por lo que son adecuadas para uso intenso.

Sin embargo, este rasgo tan característico del jacquard también es su principal debilidad a la hora de aplicarlo en la decoración. A veces, tienen demasiada textura y grosor y su aspecto es muy invernal. En términos funcionales, los hilos se desgastan y se van pelando y es bueno evitar el roce en zonas de mucho uso cuando se trata de muebles tapizados.

El jacquard es ideal para ser utilizada en decoración para cortinas, almohadas, cabeceros o paredes. Los jacquard en seda natural van a tener una calidad maravillosa y van a ser elegantes y sofisticados, pero más delicados y quizá no son recomendables para tapizar muebles de mucho uso.

En la actualidad, existe una cierta tendencia que se decanta por tejidos lisos o diseños geométricos: falsos lisos que encajan en cualquier ambiente al tener acabados neutros. Pero, ojo, porque los telares Jacquard realizan a la perfección telas de sargas y espigas, tartanes y rayas texturadas, así como texturas irregulares de aspecto informal, como las jarapas y los denim, idóneas en habitaciones de estética joven… Por lo que son una gran alternativa a las tendencias decorativas actuales.

¿Cuánto cuesta?

La amplia variedad de estos tejidos se traduce en una gran diversidad de precios, que varían dependiendo de la composición de la tela, su peso, o la sofisticación del diseño.  Lo normal es que un jacquard pueda tener un precio medio desde 40 € a 120 €. Aproximadamente, y nunca es una ciencia exacta, pues influyen muchas variables. 

¿Cómo podemos limpiarlo y conservarlo?

Tratándose de tejidos resistentes y duraderos, los jacquard requieren de limpieza en seco como la mayoría de las tapicerías, aunque depende también de la composición de sus fibras y su ligado.

Actualmente, el mundo del tejido ha avanzado mucho, y ya empezamos a encontrar telas jacquard lavables. A pesar de ello, nosotros te recomendamos siempre tener mucho cuidado, ser precavido, y si vas a mojar la tela, hacerlo siempre en agua fría. Además un buen truco si vas a confeccionar cortinas, cojines, o lo que quieras con este tipo de tela, es antes de nada,  mojar el tejido, ya que las fibras naturales pueden encoger.

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¡Te esperamos! 😉

 

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